Temo de ti...
Del carmín oculto de tu andar.
Del beso que escapa de tu mano.
De la mirada que ruboriza mi sed.
Temo del mañana
que aterriza mi ansiedad
en el ocaso de tu ausencia.
Temo del repentino deseo,
de tus labios sobre la luna,
del incierto porvenir...
de ti y de mí.
Temo del reloj
que se congela
a dos pasos del amanecer.
Temo, vuelvo y quedo
al descubrirte en piel de espera
anudada al rocío de Noviembre.
Al descubrirte tan delicada,
tan natural... tan mía.

Andrè Muryer

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