CONDENADA.

Sé de memoria
el recorrido perfecto
de tu alma a tu sexo.
Aún sin conocerlo,
aún sin sentirte en piel.
Te conozco, amor.
Como sangre en condena,
como canto de sol,
como miel de luna.
Te conozco...
en inmensidad desconocida.
Cual ciego en vereda
prohibida de ti.
Y te sé de memoria,
eterna noche.
Aún cuando permaneces
ausente de mí.

Andrè Muryer

No hay comentarios:

Publicar un comentario