“Estación”

I
Cielos aborregados,
bajo soles y agua cristalina
y con la compañía de los destellos,
el regalo de su luz
fue una declaración de amor.
II
Diciembre, se palpa,
junto a su boca, un camino nuevo, se asoma.
El frío camina delirante por las calles.
Su cabeza blanca, nos habla con la verdad:
la luna también se congela.
III
Una enorme mirada en el cielo, se esconde;
azul amortajado, claro, deslumbrante quizá,
también nos regala rosas de invierno;
ellas cantan,
ellas callan
(llevan cartas cocidas de amor).
IV
El sol canta al día que se aproxima,
cielo enamorado, revolcado en paz proclamada.
Es vagabundo el que no ve la verdad.
Es silencio, presagio-con miedo-, el nuevo sueño.
Es la tierra enamorada del frío.
(Pensamientos sordos, y con profundidad se sujeta de las sombras)
V
El frío de la madrugada
no ha querido silbar el nombre de los sueños.
Es difícil quitar el velo de encaje
y, los brazos que sujetan el alma solitaria.
VI
Me he enamorado del invierno.
Me arrebata los ojos para poder ver.
Planta una luna que se mece,
ella sabe, calla, el fuego que los une.
A lo lejos miro esa luna humeante.
Su magia sacude la nada con rayos de castigo.
Tenemos los ojos abiertos a la noche
hasta tapizar la nostalgia
con la perpetuidad del universo.

Javier Aranda

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