ANI (MAL) VERSARIOS

I
Es verdad, quiero comerte a dentelladas,
beberme la sangre de tus labios,
succionarlos con ternura.
Someterte a la ferocidad donde habito,
y después,
enroscada en los trozos de tu carne,
volver a crear al que eres.
Pero esta vez sin mentiras.

II
Tu lápiz registró un paréntesis,
un punto final en otra historia.
No amor, 

Corre

Corre hacia el horizonte
en busca de lo cotidiano
destroza tu vista
destroza tu mirada
desgarra tus ojos cauterizados
que esperan un milagro del cielo.

Perdido entre una gran nube
Me dedico a vagar
estoy resignado a un estúpido escepticismo
Al cual he sido obligado.

Escucho tus pinceles con una esperanza y una ilusión a ciegas,
como si esperaras el óleo divino que desgarraste corriendo.

Corre por tu vida
corre hasta que tus pies se desvanezcan
entre la niebla que sembraste
Corre lo más rápido que puedas.

si sigues corriendo escucharás tus ojos
y me abrazarás como al bastardo
que nunca tuvo vergüenza.

Un bastardo que no encuentra un rumbo
Y que por primera vez en la vida se arrepiente.


Por: Gustavo Cachú 

Morir

Despacio que voy de prisa, ¿hacia dónde puedo ir? La propia idea que viene aprobada hoy, propone construir una nueva lógica basada en muertes. Así que quita el dedo del renglón, todas tus fuerzas. No sólo se necesitan buenas intenciones, el último año tan solo fue gastado. Una esperanza nació de irse al otro mundo. Muertes, la mayor parte del corazón. Hoy vivimos en indiferencia, entre contraste sobre las cosas que una persona no puede dejar de hacer si quiere obedecer con el fin. Asusta más sin duda, por la incertidumbre, pues en cada empezar, vuelves a partir…

Por: Lizette Heredia

texto de Andy

Aquí donde muero sin remedio
es donde te sueño congelada,
siempre entre mis brazos.
Donde te siento ajena y a
la vez tan mía.

Aquí es donde siempre te pierdo
al escuchar la realidad de la vida.
Al arrancarme con un toque
la esperanza, al sacarme en seco
de la fantasía.

Es en este mundo donde
te entregaste tantas lunas,
donde exhalaste todo en un
roce, donde me dejaste fría
y confundida.

Y es aquí donde hoy quemo
todo recuerdo, guardo las
cenizas, y me marcho decidida,
a luchar por sentir tu sonrisa.


Por: Andy Murillo Heredia

sin titulo1

Me ha dolido el cuerpo de pronto
Quizá sea porque el alma no puede dolerme más
Tu partida ha dejado una sequía en ella
Que se ha extendido a mis brazos,
Son ya dos ramas secas
Que esperan inútilmente tu cuerpo
También me duelen las manos
Como dos palomas heridas
Que no volarán más por el cielo de tu pelo
Y no quiero hablar ya de mis piernas…
Tu ausencia me va matando de a poco
Inútil es pedirte que vuelvas
Más fácil será ir a tu encuentro
Cuando empiecen a fallarme los latidos
Y mi pulso se quede por fin quieto
Como se quedó el tuyo hace un año.
Amor, espérame, no tardo
Mi cuerpo cansado se apaga.
Mi alma se enciende con ansia
Al esperar que logre tu encuentro
En el mundo que ahora habitas…


Por: José Bernardo Hernández Herrera

Es el tiempo

Te conocí una noche, hace apenas un mes,
irónica locura que niegan mis sentidos,
y es el tiempo el que me lleva a pensarte,
y es el tiempo que me impulsa a buscarte,
y es el tiempo el que me hace extrañarte.

Puedo obligarme a negarte una y otra vez,
con el obscuro secreto al morder mis labios,
y es el tiempo el que te pone en mis sueños,
y es el tiempo el que te arrastra en mi mente,
y es el tiempo el que acaricia tus manos,
y es el tiempo que desaparece al verte.

Y entonces decido poner fin a ésta locura,
y abandonar mis deseos de tenerte conmigo,
y es el tiempo el que me regresa a tus brazos,
y es el tiempo el que me grita tu nombre,
y es el tiempo el que me impide dejarte,
y es el tiempo el que domina la noche...


Por: Liz Heredia

Racimos de olvido

No espero ver pasar la corriente del río por mis pies;
interminable desagüe de ojos cansados.
Tu cuerpo rígido toma el corazón
y hace de la noche racimos de olvido.

No espero la tranquilidad por este rumbo escabroso,
su luz cautiva el rojo sol de madrugada.
Sollozos se descubren tras el arroz de tus pechos,
ellos serán flor de loto y abrirán la caja de mi alma.

Un caudal de luz viaja lento en tu sombra,
la rodea de musgo y agua.
La noche ya no existe en tu palabra
y la consistencia de tu lengua ya no es clara
para sanar la cicatriz de mis inviernos.

No somos el roció de rosas excitadas.
Nada importa ya, si los gritos son más fuertes
que un pez flotando en un lago oxigenado.
No somos luz de palabras brillantes.
Somos muerte sin sombra ni sueño.


Por: Javier Aranda

La angustia de vivir sin luz

En medio de una tormenta te encontré.
Era una mañana fría,
las hojas han caído por el viento,
pero tu piel no ha volado
con la angustia de vivir sin luz.
El agua yace turbia en tus ojos
una soga arrojas para no perderte.
Tu cuerpo busca destellos en las penumbras
y sólo encuentran turbulenta caída.

Ahora, la soga que arrojaste, me encontró.
Me amarras a tu luna, a tus desvelos.
Le das origen a tus besos
y los dejas caer en mi boca.
Besos, han dejado de ser mudos
para la noche que me ofreces
y nacen papalotes de estrellas.

Los días han cambiado con sus nubes
y todo ha cambiado para los dos.
Lo demás… es un sueño.


Por: Javier Aranda