Me ha dolido el cuerpo de pronto
Quizá sea porque el alma no puede dolerme más
Tu partida ha dejado una sequía en ella
Que se ha extendido a mis brazos,
Son ya dos ramas secas
Que esperan inútilmente tu cuerpo
También me duelen las manos
Como dos palomas heridas
Que no volarán más por el cielo de tu pelo
Y no quiero hablar ya de mis piernas…
Tu ausencia me va matando de a poco
Inútil es pedirte que vuelvas
Más fácil será ir a tu encuentro
Cuando empiecen a fallarme los latidos
Y mi pulso se quede por fin quieto
Como se quedó el tuyo hace un año.
Amor, espérame, no tardo
Mi cuerpo cansado se apaga.
Mi alma se enciende con ansia
Al esperar que logre tu encuentro
En el mundo que ahora habitas…
Por: José Bernardo Hernández Herrera
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