Te conocí una noche, hace apenas un mes,
irónica locura que niegan mis sentidos,
y es el tiempo el que me lleva a pensarte,
y es el tiempo que me impulsa a buscarte,
y es el tiempo el que me hace extrañarte.
Puedo obligarme a negarte una y otra vez,
con el obscuro secreto al morder mis labios,
y es el tiempo el que te pone en mis sueños,
y es el tiempo el que te arrastra en mi mente,
y es el tiempo el que acaricia tus manos,
y es el tiempo que desaparece al verte.
Y entonces decido poner fin a ésta locura,
y abandonar mis deseos de tenerte conmigo,
y es el tiempo el que me regresa a tus brazos,
y es el tiempo el que me grita tu nombre,
y es el tiempo el que me impide dejarte,
y es el tiempo el que domina la noche...
Por: Liz Heredia
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