La angustia de vivir sin luz

En medio de una tormenta te encontré.
Era una mañana fría,
las hojas han caído por el viento,
pero tu piel no ha volado
con la angustia de vivir sin luz.
El agua yace turbia en tus ojos
una soga arrojas para no perderte.
Tu cuerpo busca destellos en las penumbras
y sólo encuentran turbulenta caída.

Ahora, la soga que arrojaste, me encontró.
Me amarras a tu luna, a tus desvelos.
Le das origen a tus besos
y los dejas caer en mi boca.
Besos, han dejado de ser mudos
para la noche que me ofreces
y nacen papalotes de estrellas.

Los días han cambiado con sus nubes
y todo ha cambiado para los dos.
Lo demás… es un sueño.


Por: Javier Aranda

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